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Arroz con Leche de la Abuela

Cómo prepararlo paso a paso
Lavar el arroz: Enjuagá el arroz con agua fría para quitar el almidón y lograr una textura más cremosa sin que se pase.
Cocinar el arroz: En una cacerola grande, colocá el arroz con un poco de agua (lo justo para cubrir) y una pizca de sal. Cociná a fuego bajo hasta que el arroz absorba el agua.
Agregar la leche y los sabores: Incorporá la leche caliente, la ramita de canela y la cáscara de limón. Cociná a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando para que no se pegue.
Endulzar: Cuando el arroz esté bien tierno (aproximadamente a los 30-40 minutos), añadí el azúcar. Revolvé bien y seguí cocinando 10 minutos más hasta que espese.
Dejar reposar: Retirá la canela y la cáscara de limón. Podés servirlo tibio o llevarlo a la heladera. Espolvoreá con canela en polvo justo antes de servir.
Consejos de abuela
Nunca apurés el fuego. El arroz con leche se hace despacito.
Usá leche entera. Nada de versiones light si querés que quede bien cremoso.
Si te gusta más espeso, dejalo cocinar un poco más después de agregar el azúcar.
Para más cremosidad, algunas abuelas le agregaban un chorrito de crema de leche al final o una yema batida (fuera del fuego, para que no se corte).
Un postre con historia
En muchas familias latinoamericanas y españolas, el arroz con leche es una receta que ha pasado de generación en generación. Es el postre de los domingos, de las meriendas, de los días fríos, y también el que nos hace sentir en casa aunque estemos lejos.

Conclusión
El arroz con leche de la abuela no necesita sofisticación ni ingredientes caros. Su magia está en la memoria, en la tradición, y en ese sabor que nunca se olvida. Prepararlo es una forma de honrar nuestras raíces y compartir un pedacito de hogar en cada cucharada.

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